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SANTAS MISIONES

                   Las Misiones Populares son una de las formas principales de apostolado de nuestra Fraternidad. Las hemos predicado desde nuestros comienzos, privilegiando zonas rurales y de poca atención sacerdotal. En los últimos años hemos tenido la gracia de misionar en varios países: Chile, Brasil, Guatemala, El Salvador, Honduras, Francia y Canadá.

                Siempre en acuerdo con la autoridad eclesiástica y en conformidad a las necesidades del lugar, las misiones son un tiempo de intensa evangelización en el seno de una comunidad parroquial. Durante aproximadamente una semana, trabajamos con el fin de enfervorizar la vida cristiana, despertar la fe adormecida y nutrir la perseverancia de los fieles. En la predicación observamos el método y el espíritu de San Alfonso María de Ligorio, gran misionero del siglo XVIII y doctor de la Iglesia.

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 Por medio de las misiones hemos querido responder al mandato del Divino Maestro: "Id y enseñad a todas las gentes..., enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado" (Mt 28, 19-20), consagrándonos a esta tarea para “que la palabra de Dios sea difundida y glorificada” (2 Tes. 3, 1) y así “todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad” (I Tm. 2, 3-4).

    

                ¡Un alma vale más que todas las riquezas del mundo! Por ella valen la pena todos los esfuerzos que podamos hacer. Cada una fue creada a imagen y semejanza de Dios; por su salvación Él se hizo hombre, nació en un establo, predicó, se fatigó, sufrió calumnias, azotes y espinas, derramó su sangre y murió en una cruz.

                Damos gracias a Dios por admitirnos en esta gran labor que nos asemeja a su Hijo, quien pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo (cf. Hechos 10, 38) … ¡Qué gran honor tiene le misionero!

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                Los ejercicios de la misión son numerosos. Los principales son la visita “puerta a puerta”, la catequesis para niños y jóvenes, los ejercicios de piedad popular en la vía pública, las bendiciones y la predicación de sermones misioneros centrados en las verdades de nuestra religión (la creación, el pecado y sus consecuencias, la redención y las postrimerías entre otras).

                La administración de los sacramentos, especialmente la confesión y unción de los enfermos, es una de las tareas principales de los sacerdotes del grupo.

                Los actos litúrgicos mayores también ocupan un lugar importante. Con la participación del pueblo fiel, diariamente son celebradas la Santa Misa y algunas horas del Oficio divino con la mayor solemnidad posible.    

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Les invitamos a unirse a esta tarea a través de la oración y el sacrificio, medios indispensables para que sea fructuosa. De hecho, el Papa Benedicto XV, escribió en su carta Maximum illud: “si el Señor no auxilia con su gracia a su misionero, quedará este condenado a la esterilidad. Sin embargo, no ha de dejar de trabajar con ahínco en lo comenzado, confiado en que la divina gracia estará siempre a merced de quien acuda a la oración.”

                Aun cuando no tengan la posibilidad de asistir a una misión, mucho pueden hacer por ella. Es el caso de Santa Teresa del Niño Jesús, Patrona de las Misiones. Ella nunca salió de su convento, sin embargo, debido a su gran celo por la salvación de las almas que le llevó a ofrecer sus oraciones y sacrificios por los sacerdotes, especialmente por los misioneros, mereció el título de Patrona de las Misiones junto con San Francisco Javier.